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Alma Obregón nos cuenta su «Maternidad Real»

«Lo que nadie me contó sobre la experiencia más emocionante de mi vida» según la autora

«Ahora los ingredientes secretos son el amor y el cariño y el resultado del horneado: Bruno y Lola. Los dos pequeños de Alma son sus creaciones más perfectas. La autora comparte su vivencia para ayudar a todas esas madres en su camino. Sobre todo para hablar desde su experiencia de lo que nadie contó sobre el momento más importante de sus vidas.

“Para mí ser madre ha sido la experiencia más empoderante que hubiese podido imaginar, y muy pronto tú también vas a vivirla. Te lo avanzo desde ya: ser madre no te anula, no hace que tu esencia desaparezca, no te convierte en una sombra de tus hijos. Ser madre es fascinante. Es crear vida en tu interior, es alimentarla, cuidarla… Te va a demostrar lo fuerte que eres, la energía que posees en tu interior, y va a ayudarte a quererte y a valorarte más aún de lo que lo hacías hasta ahora.”, afirma Alma.

Desde los primeros compases de la obra apreciamos la honestidad de la autora. Nos habla sin tapujos con dulzura y cariño. Porque no hay mayor mentira que la de “tranquila, es todo instintivo. Cuando nazca sabrás lo que tienes que hacer. Créeme. Nacerá y, pese a todo lo que hayas leído y a todo tu instinto maternal, ¡estarás muy perdida!. Si hay algo que se pueda decir de la maternidad es que es un gran baño de humildad”. Por ello, Alma Obregón insiste a lo largo del libro en lo genuina y exclusiva que es cada historia, y nos insta a vivir la nuestra sin que nadie pueda interferir entre nosotras y nuestros pequeños.

“Acabas de ser madre, no de ganar un concurso de belleza. Trátate con cariño, con respeto, y valora lo bueno. Respira, descansa y tómate con calma estos momentos porque ya no volverán. Las primeras sonrisas, las fugas de caca, las manos y pies diminutos, la cara de borrachera de leche al terminar de mamar… Pasa mucho más rápido de lo que puedas imaginar, y créeme que te arrepentirás si te lo pierdes por estar preocupada por una talla o las ojeras”, aconseja Alma Obregón.

El estilo fresco e inimitable de Alma se saborea a lo largo de los siete capítulos que componen Maternidad Real. La autora comparte con el lector su embarazo, parto, los miedos de los primeros meses, los viajes con bebés y el primer cumpleaños de sus hijos. Relatos llenos de honestidad y buenos consejos que nos sacarán más de una sonrisa. El libro se completa con las reflexiones de la autora sobre el significado de maternidad y paternidad reales.

Maternidad Real es una obra de cabecera para las futuras mamás y papás. Llena de bellas palabras, de experiencias narradas con el amor que Alma Obregón pone en todo lo que crea. Una voz amiga para los momentos difíciles, un oasis de tranquilidad en el viaje más importante de nuestras vidas.

Sinopsis

Este es un libro optimista sobre la experiencia de la maternidad que respira el espíritu fresco e inimitable de su famosa autora. Alma Obregón deja por un momento la repostería, que tanta popularidad le ha dado. Ahora quiere reflejar con naturalidad y sin pretensiones su vivencia con dos bebés muy diferentes: Bruno y Lola. Con ellos está cumpliendo un deseo vital de ser madre. Sin haber dejado nunca de lado su carrera profesional o sus anhelos personales. Aquí nos cuenta cómo lo ha conseguido. Un canto feliz a la experiencia de la maternidad.

Preparadas, listas… ¡ya!

La autora abre la obra con una interesante reflexión. ¡¡Cómo en nuestra sociedad hemos idealizado el embarazo, el parto y hasta el postparto, con lo que cualquier parecido entre nosotras y los bebés y las mamás de película es pura coincidencia. Uno de los mayores riesgos que corremos es el de pensar que la maternidad es lo que vemos en las redes sociales. Una sucesión de familias y casa perfectas, donde la realidad del día a día se esconde tras filtros. A esto hay que sumar que vivimos en una sociedad ultraexigente. Nos culpabiliza por todas y cada una de las decisiones que tomamos como mujeres. Por ello, Alma nos recomienda alejarnos de las opiniones de terceros. Centrarnos en lo más importante que es disfrutar del amor incondicional que sentiremos hacia el bebé. De lo que significa ser mamá y papá. Sin que nada, ni nadie lo empañe. “Ser madre es algo trascendental y nada debería estropearlo”, afirma.

Alma Obregón insiste en que cada embarazo es único. Así lo ha vivido ella con sus dos pequeños. En el embarazo de Bruno el primer trimestre destacó el cansancio. La única alimentación que mantenía a raya la continua nausea eran patatas fritas y batido de fresa. El aumento de peso fue considerable, unos 15 Kg. Fue en el último trimestre cuando la autora recobró toda su energía. Por su parte el embarazo de Lola fue todo lo contrario, una energía desbordante al comenzar. Pérdida de peso y nauseas perpetuas con cada bocado. A partir de la semana 18 con el estómago finalmente asentado llegó el cansancio, y en semanas posteriores los dolores. “Me sentía como una bomba a punto de explotar”, recuerda. Nada nos prepara para nuestro propio embarazo porque las hormonas de cada madre son únicas. Al igual que la forma en la que nuestro cuerpo y nuestra mente reaccionan a todos los cambios.

“En mi caso las primeras semanas fueron las dos veces una angustia constante. No pude evitarlo. En ambas ocasiones manché durante las primeras semanas, lo que intensificaba mis miedos. La verdad, no creo que haya solución a todos estos miedos más allá de abrazarlos. Entender que son normales. Al fin y al cabo, nos están preparando para algo que conlleva la maternidad… Vivir con el miedo constante a que algo le pueda pasar a nuestros pequeños. Un miedo que no nos impide continuar con nuestro día a día, pero que está en el fondo de nuestro cerebro a cada momento. A partir de que nazca te vas a pasar el día valorando cada riesgo; adelantándote a cada situación de peligro”, narra Alma Obregón. Para combatir estos miedos la autora nos aconseja que aprovechemos para abstraernos de la vida real. Conectar con nuestro bebé y nosotras mismas siempre que lo necesitemos.

Los primeros meses, esos en los que nadie sabe si estás embarazada o te has pasado con el dulce, fueron los más duros para Alma. Como superviviente de un trastorno alimenticio, a la autora le cuesta subirse en la báscula y ver cómo se van amontonando los kilos, o intentar meterse en unos pantalones y que solo le suban hasta la mitad del muslo.

La autora recorre los hitos del embarazo en términos médicos. Desde la prueba con el positivo en la intimidad del hogar. Ella se hizo cuatro para estar realmente segura, y la primera ecografía, hasta la analítica a las 12 semanas. Sin olvidarnos de la prueba de glucosa, la ecografía de del tercer trimestre y el cultivo vaginal.

El optimismo característico de Alma Obregón recorre cada página de la obra. Empodera a las mamás a tener total control sobre toda la experiencia. Porque… nadie sabe mejor que la madre lo que necesita un niño. Alma reconforta a las lectoras con dulces palabras cuando las cosas no salen del todo bien. Antes estos temas eran tabú. Las pérdidas gestacionales y los abortos espontáneos son mucho más comunes de lo que imaginamos. No obstante, pocas veces se mencionan. Al negarnos a hablar sobre ellos las mamás además de la pérdida sufren la incomprensión por parte del entorno. Alma comparte también su experiencia tras guardarla en lo más profundo de su corazón y aprender a vivir con ella.

El momento del parto

Antes de que llegue tan ansiado momento Alma Obregón nos recuerda que dejemos a un lado todas esas frases hechas que los “opinólogos” repiten hasta la saciedad. Es el momento de centrarnos en el bebé. La ropita preparada, todos los utensilios comprados y ordenados, y lo que nos recomienda la autora por encima de todo es cocinar y congelar. Ya que va a pasar una larga temporada hasta que cojamos el ritmo de esa nueva personita que acaba de llegar a nuestro hogar. Toda la preparación previa es vital para no nos sentirnos desbordadas cuando el bebé llegue a casa.

La autora insiste en que cada parto es un mundo y se desarrolla de forma única. Así lo ha vivido ella misma con la llegada de sus dos pequeños, Bruno y Lola. “Yo me torturaba al ver la cabecita deformada de Bruno, pensando que quizá si hubiera sabido empujar mejor o si hubiera rechazado la epidural no habrían necesitado usar ventosa. También tengo una amiga que se sentía menos madre por haber sido mamá por cesárea. ¡Nada más lejos de la realidad! No importa si tu bebé ha llegado al mundo exterior por cesárea o por parto vaginal, con epidural o sin ella. Lo importante es que ahora está aquí y ha comenzado tu increíble (y agotadora) aventura de ser mamá”. La maternidad debería ser una experiencia empoderadora. No debemos dejar que la presión por tener el parto soñado enturbie esos momentos y nos hagan sentir que no estuvimos a la altura.

Alma Obregón relata cómo tras el parto existen esas semanas de las que nadie habla: la cuarentena. Donde los dolores, el cansancio y la angustia que producen los miedos de los primeros meses de vida del bebé van a marcar nuestra rutina diaria. Porque los bebés no vienen con un manual, por lo que toca aprenderlo todo desde cero. Todo ello unido a la montaña rusa de emociones que es el postparto.

No debemos olvidarnos tampoco de la depresión postparto. Mucho más común de lo que imaginamos y otro de los temas tabú. Los síntomas de la depresión postparto incluyen el llanto excesivo. La dificultad para relacionarse con el bebé. El aislamiento. El cambio en las pautas de sueño. Sentimientos de inutilidad. Vergüenza, culpa o insuficiencia, etc. La autora nos insta a que busquemos ayuda en esas situaciones, sin vergüenza, sin sentimiento de culpa. Esa es una de las principales razones por las que la autora escribe este libro, para que hablemos especialmente de lo que nadie hablar.

¡Feliz primer cumpleaños!

El primer cumpleaños marca un hito en la vida del bebé y también en la de la mamá. Alma Obregón nos aconseja que relajemos las expectativas para este evento. Que nos centremos en que el bebé y nosotras pasemos un buen rato. De nada nos sirve una fiesta de ensueño si el bebé se la pasa llorando. La preparación de la fiesta del primer cumpleaños de cada uno de sus hijos, fue muy distinta. El de Bruno, planificado con meses de antelación, resultó estar lejos de lo ideado. Con el pequeño llorando durante más de una hora mientras Alma pensaba “soy idiota, tres meses preparando esto para que el pobre pase un mal rato. (…) Viéndolo con perspectiva, hubiera preferido disfrutar más y preocuparme menos”. Gracias a la experiencia previa de ese primer cumpleaños, el de Lola fue perfecto. “En la fiesta me centré en disfrutar y en que ella disfrutara también. No en preocuparme porque todo estuviera «de Pinterest». Fue una fiesta perfecta”.

Pasado este primer año puede que llegue otro gran paso en la vida del pequeño: el destete. Otro de los temas tabú sobre la aventura de ser madre. Lo más importante es no hacer caso a esas voces que se sientan extrañadas, confusas o molestas por el hecho de que el bebé siga enganchado a la teta. En este periodo se incrementan las frases manidas de los “opinólogos” sobre lactancia materna como “¿pero este niño aún sigue tomando teta?”, “ya es mayorcita para seguir con el pecho, ¿no?”, o el clásico “es que esto ya es vicio”. Es curioso cómo a la gente le fastidia tanto algo tan natural como que un bebé se alimente del pecho de su madre solo porque ya no sea recién nacido. Sobre todo suele causar estupor cuando el bebé es ya más autónomo y viene caminando mientras come un trozo de pan y te dice: “Mamá, teta”, reflexiona la autora. Debemos recordar que es la madre la que tiene la última palabra sobre la alimentación de sus hijos. Un buen consejo que nos brinda la autora para hacer frente a todas esas sentencias adversas es el de “ponerse las orejeras” y hacer oídos sordos a esas palabras negativas. Así como recitar las recomendaciones de la OMS, «la transición de la lactancia exclusivamente materna a la alimentación complementaria se inicia a los 6 meses. (…) Los lactantes empiezan a recibir alimentos complementarios a los seis meses. Primero unas dos o tres veces al día entre los seis y los ocho meses. Después, unas tres o cuatro veces al día, añadiéndoles aperitivos nutritivos. Una o dos veces al día, según se desee, entre los nueve y los once meses y de los doce a los veinticuatro meses».

Alma Obregón se muestra fiel defensora de la crianza consciente y la disciplina positiva. Nos cuenta su experiencia con ellas. Alma refuerza la idea que, partiendo de la base del amor y el entendimiento, podamos comprender el comportamiento de nuestros hijos y reconducirlo si es necesario. Eso sí siempre desde el respeto y la positividad, y no desde el castigo o la amenaza. “Creo firmemente que hay que valorar a nuestros hijos como personas con derechos y necesidades y no como seres inferiores que tienen que obedecer simplemente porque ellos son niños y, nosotros, adultos”, afirma.

Maternidad y paternidad reales

En los últimos compases de la obra Alma Obregón reflexiona sobre los conceptos de maternidad y paternidad reales. Pero… ¿A qué nos referimos con esto?. A lo que todo el mundo calla. No cuentan que ser madre es una de las experiencias más vitales y trascendentales que vamos a vivir. Que el sentido de nuestra vida va a cambiar por completo en el instante en el que veamos por primera vez a nuestro bebé. Que pasaremos las noches mirándole con la sensación de que el corazón no nos entra en el pecho. Que lo que les pase a ellos nos va a doler más que lo que nos pase a nosotras mismas. Que nuestras prioridades cambiarán por completo. Que la risa de nuestro bebé servirá para convertir un mal día en uno maravilloso. Que el mero hecho de separarnos de nuestro tu bebé pueda causarnos hasta dolor físico. Un camino lleno de luces y sombras, lleno de realidades y experiencias diversas, eso es lo que la autora denomina como Maternidad Real.

La autora también aboga por cambiar el discurso por respetar todos los modelos de crianza aunque sean diferentes a los nuestros. Además debemos fomentar las redes de apoyo entre madres, y hablar tanto de lo maravilloso como de lo duro que es la maternidad.

El epílogo del libro versa sobre paternidad real y refleja la experiencia de Lucas, el papá de Bruno y Lola, y pareja de la autora. “Yo siempre había sabido que quería ser padre, pero es verdad que era algo que no dependía de mí al cien por cien”, afirma. La paternidad real reivindica que el papel del padre es esencial en la crianza de los niños, porque todos esos cambios que nuestra vida va a sufrir se ven altamente recompensados con una gran satisfacción.

Se trata de saber buscar el equilibrio entre seguir disfrutando de las cosas que estaban presentes en la vida anterior a la paternidad e incorporar tus nuevas tareas y responsabilidades. También es tener la paciencia suficiente mientras tu hijo va alcanzando las etapas que le permiten sumarse a tus actividades. Porque, al final, todo llega, y de verdad que cualquier actividad realizada con tus hijos es mucho más gratificante, explica Lucas.

«Maternidad real» Alma Obregón Fernández

Editorial: Editorial Planeta

Temática: Para padres | Bebés

Para padres | Embarazo

Para padres | General libros para padres

Colección: No Ficción

Número de páginas: 256

Rústica con solapas: 16,90.- euros / eBook (Epub 2): 7,99.- euros

A la venta a partir del 25 de Agosto

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