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Almudena Alberca, Mujer del Año 2018

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Por Ana Belén Toribio. Fotos: Agencia

La revista “Mujer Hoy” le ha otorgado este galardón a Almudena Alberca, Directora Técnica de Bodegas Viña Mayor, que se ha convertido en la primera mujer Master of Wine (MW) española

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Es una mujer importante en el mundo del vino: la primera mujer de nuestro país en obtener este título, que otorga el Instituto de Masters of Wine en Reino Unido y representa el máximo conocimiento y excelencia en este sector. Hay tan solo 380 Masters of Wine en todo el mundo, entre ellos 131 mujeres.

Almudena Alberca MW ha compaginado sus estudios con su carrera como enóloga. Ha desarrollado su carrera en España y la ha compaginado con experiencias internacionales como en Nueva Zelanda. Ha trabajado en bodegas boutique como Viñas del Cenit (D.O. Tierra del Vino de Zamora) y Dominio de Atauta (D.O. Ribera del Duero). En la actualidad, se encarga de Bodegas Viña Mayor (D.O. Ribera del Duero, Rueda, Toro, Valdeorras y Rías Baixas), elaborando vinos con gran reconocimiento por parte de la crítica especializada.

PERFIL

Menuda y pizpireta… Aún con su relevancia y valía ella es una mujer que transmite humildad y clase, mucha clase. Elegancia, finura, desparpajo, conocimiento. Podría ser soberbia y altiva, pero no, una de sus grandes virtudes es su humildad, su naturalidad y su capacidad de trabajo, reflejo de lo aprendido en su tierra natal y en su familia.

Gran comunicadora, expresa como nadie ese amor al vino y a todo lo que le rodea. Le pone palabras a sus sensaciones e informa de sus saberes.

Valiente, tenaz, apasionada… Le gusta ser creativa y romper moldes. Simpática, empática, cercana, cordial, extrovertida.

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Comenzamos la entrevista…

Gastroystyle – ¿Realmente te consideras la mujer del año?

Almudena Alberca: -Jajajaja…. Hombre, quizás una de ellas ¿no? Tengo la suerte de que me hayan elegido entre una de ellas, que es un orgullo y un honor. De lo que estoy supercontenta es de representar al mundo del vino a través de este premio, que yo creo que es para todos los que hacemos que este mundo sea así de bonito, elaboradores y demás. Yo creo que con representar el mundo del vino, que haya otro tipo de sector y público que le preste atención, y que se premie el trabajo, la constancia, el desarrollo personal y la formación,  pues fenomenal. Me ha tocado a mí como representante de otras muchas personas que lo hacen.

G.S.: ¿Cómo te iniciaste en el mundo del vino?

A.A.: La verdad puede sonar poco romántico pero fue casual. A mí me gustaba la gastronomía, los alimentos; me gusta la cocina. Siempre he estado muy centrada en eso, por eso estudié Ingeniería Agrícola de Industrias Agrarias Alimentarias.

G.S.: En mi tierra, en Palencia…

A.A.: No, en Palencia estudié Enología. Agrícola fue en Zamora.

G.S.: ¿De dónde procedes?

A.A.: Si. Bueno, la Universidad de Zamora pertenece a Salamanca. Toda mi familia es zamorana y yo he crecido en Salamanca. Entonces fue hacia el final de la carrera, donde también había asignaturas sobre el vino e hice unas prácticas en una bodega y así empezó. Pues un poco como explorando ¿no? digamos que, yo creo que salvo que seas enólogo, o que hayas nacido en una familia del vino, normalmente no está en el rango normal de las personas que elijas enología como profesión. Yo tuve la suerte de, digamos de una casualidad, aproximarme a este mundo y cuando lo conocí dije “¡Ay, cómo me gusta!” Ahí es cuando me dije “pues esto es lo que yo quiero ser” y es cuando hice un Máster en Viticultura, me licencié en Enología, etc, etc.

G.S.: Qué bien, porque está claro que lo has hecho por un tema vocacional y pasional en definitiva. A raíz de esto viene la siguiente pregunta. ¿Por qué esta pasión por el mundo del vino y de dónde te viene?

A.A.: Yo creo que lo que más me atrajo una vez conocido, es que es un mundo muy dinámico, sobre todo en términos de la elaboración. Estás muy cerca del viñedo, luego viene la vendimia, tienes la elaboración, después tienes que desarrollar las crianzas. Digamos que el año no es nada estándar. Siempre es muy dinámico y lleno de retos y de cosas, que es lo que a mí me gusta, que sea movido. Y después, siempre te da la posibilidad de viajar, conocer otras zonas, conocer mucha gente de distintas partes del mundo. Y esta parte me atrapó, los viajes, el conocimiento, la inquietud, las zonas de vino, las diferencias que hay entre cada una de ellas. Pues no sé, me encantó todo ello en sí, sobretodo, las personas que me encontré y que me he ido encontrando.

G.S.: Yo creo que el mundo del vino genera como un círculo de personas, un círculo de amistad diferente, como que te atrapa y luego ya no te deja salir ¿no?

A.A.: Sí. Por eso yo no creo que haya tantos otros sectores como éste en el que la gente se apasiona y se enamora, y cambien su profesión por ésta. Yo ya he conocido mucha gente como profesores de matemáticas que han dado un cambio a su vida, se han ido a Nueva Zelanda, han hecho un máster en enología y se han vuelto enólogos. Que con cuarenta y pico años, dejar tu vida acomodada y  comenzar a trabajar en la bodega, a limpiar barricas, porque tienes que empezar desde el minuto uno, yo no creo que haya tantas profesiones que enganchen de esta manera.

G.S.: Estoy totalmente de acuerdo contigo. Y parece que una vez que conoces este mundo, lo amas y te vinculas con él, te es muy difícil salir de él ¿opinas lo mismo?

A.A.: Sí ¡Creo que no puedes salir! Jajajaja….

G.S.: ¿Cómo conociste al Grupo de Bodegas Palacio 1894 ¿dónde estás ahora?

A.A.: La verdad es que me buscaron ellos. Es una empresa que tiene muchos años de trayectoria e historia, obviamente como todas las empresas con historia han tenido distintas etapas en su desarrollo; pero querían comenzar una etapa de mejora de los vinos, lanzamiento de marca, digamos que, en general, cambiar la percepción y la proyección. No sólo la percepción, sino cambiar intrínsecamente la empresa y tomar un nuevo camino. Entonces me llamaron, porque de alguna manera, era en lo que yo me había estado especializando anteriormente. Empecé un proyecto desde cero, luego cogí uno que necesitaba ser transformado y relanzado. Hice eso y yo que creo, que a través de ello, vieron en mí la posibilidad de integrarlo en su proyecto. Y después, cuando nos conocimos, me pareció una empresa predispuesta para el cambio que era fundamental, y que yo si lo podía realizar. Y así, pues comenzamos nuestra relación de andadura conjunta. Es un reto. Me parece curiosísimo.

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G.S.: Te tengo una admiración total, te lo confieso aquí mismo. Pero es que lo que veo es que tus vinos demuestran lo que tú eres. Porque eres una persona creativa, una persona que marca tendencia, que llegas de bodegas boutique donde tienes lo que tienes y elaboras lo que puedes, que luego llegas a bodegas más grandes, tienes un estilo más comercial y luego buscas tu estilo más personal.

A.A.: Sí, me dejan un espacio.

G.S.: Me llama esto la atención. Es como que te dan carta blanca para que tú, digamos asesores, crees, generes, es decir, ¿eres una auténtica winemaker de tu propio vino?

A.A.: Sí, claro. Eso es lo que implica el puesto de Director Técnico. Es la proyección hacia el futuro de lo que han de ser los vinos, o cuáles serán sus objetivos. Ahí está mi especialidad, en entender lo que ellos me piden y yo soy el hilo conductor que hace que todo eso pueda suceder, desde la búsqueda de las viñas hasta el estilo de los vinos. Lo que ellos me dijeron obviamente lo tuve en cuenta y teníamos que estar en la misma línea. Pues yo les dije “con lo que yo entiendo de lo que tú me dices, y lo que yo creo que se debería hacer, sería como esto, esto y esto” Puse una franja y dijeron “Ok, estamos alineados. Tira hacia delante tú que eres la especialista en vinos. Te damos soporte en todo lo demás, en producciones, etc;  obviamente, esto es un equipo, marketing, financiero, etc. Pero confiamos en tu expertise para todo el desarrollo de los vinos”. Y así es, y a mí me encanta, porque también es verdad que me gusta trabajar así.

G.S.: Claro, al final es más creativo.

A.A.: Más creativo y porque también estoy segura de lo que estoy haciendo.

G.S.: Porque confían en ti, entonces ese punto de demostrarte esa confianza, al final tú la devuelves con creces, porque te sientes implicada en tu propio proyecto, no es un trabajo más, si no una implicación personal en elaborar vinos diferentes y elaborar tu propia idea lo que es la propia enología.

A.A.: Sí, y que mi propia idea, no es mi gusto personal, si no lo que yo conozco del mercado y mi formación me ha dado.

G.S.: Eso es, aplicas tus conocimientos técnicos, que son muchos…

A.A.: No se trata del vino que me guste a mí, porque los que me gustan a mí pueden ser otros, “El Secreto” o “Caserío de Dueñas”; ese espacio que me dejan más para la creatividad, pero de alguna manera entiendo qué es lo que necesita el mercado o cómo debería ser cada estilo. Y eso es lo que trato de poner ahí.

G.S.: ¿De dónde sacas tiempo real para hacer tantas cosas como haces, estar en tantos lugares tan importantes?  ¿Cómo lo haces? Almudena, cuéntame…

A.A.: … Pues no paro nada, no para nada, jajaja… De hecho, creo que igual tengo que parar un poquito, pero bueno, yo creo que hay que aprovechar. Como que es un momento muy bonito y hay que ir aprovechándolo y colaborar con quien te llame y en la medida de lo que pueda estar. Porque si no estás, no existes.

G.S.: Cierto. Y cambiando un poco de tema… ¿Existe el Enoturismo en el Grupo de Bodegas Palacio?

A.A.: Sí. Existe y lo potenciamos; queremos desarrollarlo y que sean experiencias muy únicas, diferentes, especiales, en algunos casos a medida y estamos de algún modo también relanzando esa parte. Porque, en general, todo el grupo somos como muy amantes del vino y muy disfrutones, nos gusta viajar y tener esas experiencias, que si las encontramos en otros sitios, queremos nosotros también ofrecerlas.

G.S.: Creo que es uno de los potenciales que tienen las bodegas en España. Tú, que has viajado por el mundo ¿ves que España se está poniendo a la altura o nos queda mucho por recorrer?

A.A.: Nos queda, nos queda. Se están haciendo muchas cosas pero yo creo que nos queda cerrar el círculo o de alguna manera, la profesionalización más que nada.

G.S.: Yo también lo veo como un poco amateur y nos falta tomarlo como una profesión para ofrecer al cliente final, que es el que va a decir “este enoturismo me gusta”. Pero al final se hace todo como a salto de mata. Hace falta un plan de negocio bien planteado con ideas buenas en Enoturismo.

A.A.: De alguna manera, en algunos casos es como que se está experimentando cual es el camino. Llegaremos a ello seguro.

18/7/16 Almudena Alberca, Bodegas Viña Mayor, Quintanilla de Onésimo, Ribera de Duero, Valladolid, España. Foto de James Sturcke | www.sturcke.org

G.S.: ¿Recuerdas cuál fue el primer vino que tomaste?

A.A.: Bueno, el de mi abuelo, jajaja…

G.S.: Ese seguro que era riquísimo y muy natural.

A.A.:  ¡Supernatural!

G.S.: Y cambiando de tercio ¿Qué ha supuesto para ti ser Master of Wine?

A.A.: Pues fíjate que esta pregunta me la hacéis mucho y todavía, yo creo que no lo tengo interiorizado, ni puedo definirlo claramente. Por un lado, es mucha satisfacción personal el haber conseguido todo este reto. Como vivo en la cresta de la ola, como es un momento muy feliz de mucha satisfacción en ese sentido, como que no te da tiempo a pensar todo lo que eso supone. Yo creo que hay cosas que todavía no he pensado, pero a nivel personal siento mucho orgullo. Y luego, te voy decir que, hay dos cosas que me van llenando mucho y que yo no era consciente de que iban a suceder, como la admiración de ciertas personas, como ser esa persona que puede inspirar a alguien para luchar, para formarse y para seguir adelante, y esa inspiración que genero también en las mujeres.

G.S.: Como un ejemplo a seguir vamos…

A.A.: Sobretodo en las mujeres, que a lo mejor en algunos casos lo pueden tener un poco más duro, o sus carreras profesionales piensan que no pueden llegar a ciertos sitios. Como inspiración, si vale para inspirar, entonces vale muchísimo ya con todo esto ¿no?. Y luego como profesional, a veces miro menos esta parte porque ya me sentía que había evolucionado mucho, incluso antes de conseguirlo, pero también he evolucionado mucho como profesional. Mi visión es mucho más amplia, te da mucha seguridad, en fin.

G.S.: Mucha repercusión mediática.

A.A.: Sí, si. No era lo que yo estaba buscando, pero ha sucedido así.

G.S.: Pero has aprobado un examen dificilísimo, es algo que yo quiero recalcar, que no es un “titulito más” Hay que formarse, hay que estudiar, hay que aprobar los exámenes…

A.A.: Muchos piensan que es un premio. No es un premio, es una formación y muy dura.

G.S.: Yo lo valoro en extremo. Me parece espectacular. ¿A quién consideras tú que es tu maestro, tu valedor dentro de este mundo del vino?

A.A.: Bueno, tengo que decir que es mi mentor, Pedro Ballesteros ¿no? Lo que pasa es que yo creo que no sólo hay una persona que te da eso. Él ha sido mi mentor, digamos más espiritual, de apoyo en esa formación. Pero yo creo que a lo largo de la vida vas teniendo distintas personas que te van apoyando, que en muchos casos simplemente porque creen en ti, tú ya accionas y eres capaz de dar el siguiente paso.

G.S.: Me alegra que digas esto…

A.A.: Mis amigas cercanas, mi familia. Y yo creo que son más esas personas, porque ellos creen en ti. Luego, obviamente, mi jefe, por ofrecerme la oportunidad y Pedro porque aceptó ser mi mentor. Vas teniendo gente que en un momento dado, aunque no te conocen y no tienen ningún vínculo sentimental contigo, por lo que sea conectas y claro que te ayudan.

Yo creo que eso es muy importante. A veces sí que es verdad que se necesita como un empuje, como una cadena de favores entre gente que cree en ti, porque que saben que tú vas a dar el todo por el todo también ¿eh? No porque nadie te vaya a regalar nada. Pero sí que es verdad que en una parte, te dan la oportunidad y puedes decir que tienes gente con la que formas un equipo, con la que continúas un proyecto profesional y personal muy importante.

G.S.: ¿Qué es lo mejor de tu trabajo?

A.A.: Supongo que todo, pero yo creo que poder estar en contacto con el campo y viajar.

18/7/16 Almudena Alberca, Bodegas Viña Mayor, Quintanilla de Onésimo, Ribera de Duero, Valladolid, España. Foto de James Sturcke | www.sturcke.org

G.S.: Para ti ¿Qué actitudes debe tener un buen enólogo?

A.A.: Tiene que tener la sensibilidad para interpretar qué pasa cada año, ver qué necesitan tus uvas para proyectar esa materia prima hacia un producto final. Tiene que catar bien, ser un buen científico, entender bien qué es lo que pasa. Y catar bien me refiero a tener abierta la mente, saber qué es lo que necesita el consumidor porque, en algunos casos, quizá algunos profesionales se centran más en su gusto, tienes que tener la mente abierta. Tú eres una pieza para generar lo que se necesita, no es tanto que tu gusto tiene que estar ahí, sino que tú tienes que ser capaz de engrasar todo el sistema para que llegue ese producto final al mercado y que sea disfrutable.

G.S.: ¿Para ser un buen enólogo consideras que hay que ser un buen sumiller?

A.A.: Si por sumiller decimos buen catador, sí. Lo que pasa es que las actitudes son distintas. Un sumiller además tiene que ser un buen comunicador, tiene que ser capaz de transmitirlo al consumidor final.

Yo creo que el sumiller está cambiando, antes tenía más el papel de jefe de sala, camarero y demás, que asesoraba al cliente y ahora, viene a ser más como hace poco dijo Pitu Roca que el sumiller ve la parte más emocional del cliente y ofrecerle lo que tú crees que le va a agradar más y que le va a hacer disfrutar más. Y que sea porque hay una comunicación no verbal que se transmite, porque el vino al final es el que va a hablar y con un entorno.

G.S.: ¿Qué crees que te hace a ti diferente de otros enólogos, Almudena?

A.A.: Bueno, yo sé cuáles son mis cualidades, pero…

G.S.: ¿Y cuáles son?

A.A.: Yo creo que tengo una formación muy extensa, local e internacional, que siempre le he dado mucha importancia al campo. Y yo creo que probablemente de mis mayores cualidades es que soy buena catadora.

G.S.: Desde luego, el examen de cata es a ciegas en el Master of Wine ¿no?

A.A.: Sí. Me he entrenado muy bien. Además creo que tengo habilidad para lo que es el coupage, blending, el seguimiento de vinos y eso, creo que se me da bastante bien.

G.S.: Seguro, los hechos lo demuestran…

A.A.: Creo que es de mis mayores virtudes. Conectar el campo con el vino, puedo imaginarme cómo lo quiero y cómo va a quedar.

G.S.: ¿Lo visualizas?

A.A.: Sí

G.S.: ¿Consideras que España tiene buenos enólogos o enólogas?

A.A.: Sí, claro. Tiene un equipo de enólogos muy bien formados. Lo que hace falta es que no se duerman en los laureles…

G.S.: ¿Y de qué país son tus preferidos?

A.A.: Yo creo que hay enólogos muy interesantes en cada país.

G.S.: Sí, que no va por países sino por personas concretas. ¿A qué vinos le guardas más cariño y por qué?

A.A.: Supongo que a mis primeros vinos ¿no? A Cenit. Los vinos donde empecé, yo creo que es esa experiencia donde descubres todo por primera vez, y encima una bodega tan especial, en mi tierra de Zamora, un proyecto que empezamos desde cero, porque mientras que estábamos elaborando en la bodega se iba construyendo. Yo creo que todas esas primeras experiencias siempre son muy especiales y siempre las tendrás en el corazón. Obviamente todos los vinos que he ido elaborando me gustan y de los que más me enamoro es de los recientes, porque estoy con ellos, pertenecen mucho más a tu momento actual, etc. Pero tengo esos recuerdos tan especiales aún con más cariño.

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G.S.: ¿Cuál crees que será tu mejor aportación al mundo del vino en el futuro?

A.A.: Eso está por ver. ¡No se puede adivinar el futuro!

G.S.: ¿Consideras que hay vinos para mujeres y vinos para hombres o es un tópico?

A.A.: No. Yo creo que es un tópico, porque a mí me gusta el whisky con hielo y a lo mejor es más de hombres. Yo he ido con amigos que han pedido un cóctel y yo un whisky, y de repente, viene el camarero y le trae el whisky a él y digo “no, es para mí”.

G.S.: A mí me pasa lo mismo, siempre van a ponerle la copa de vino a mi acompañante y él dice “No, no… cata ella y pide ella el vino”. Menos mal que eso va cambiando. ¿Cuál es el peor vino que has probado y que crees que nunca se debió de elaborar?

A.A.: … No lo sé, no lo recuerdo, la verdad. Sólo acumulo experiencias positivas, las negativas prefiero pasarlas.

G.S.: ¿Cuál es tu variedad de uva preferida y por qué?

A.A.: Esa pregunta también es terrible. No, no la tengo. Adoro la diversidad de variedades como para elegir… nunca querría elegir ni una, ni dos. Me gustan muchas. Es como una frustración, no puedo elegir una cosa concreta, porque a lo mejor a mí me gustan varias y no quiero elegir.

G.S.: Esto es como amar a una persona o a muchas, jajaja… Depende cuál y en qué momento. 

A.A.: Puedes amar a dos personas a la vez mucho, aunque ninguna de ellas lo entendería nunca, jajaja…

G.S.: Desde luego. ¿Tienes algún secreto como enóloga? Confesable.

A.A.: No, no hay secreto. Yo creo que el secreto es trabajar duro, estar cerca de tus vinos, de las zonas, de lo que tienes.

G.S.: Seguro que conoces a gente famosa en el mundo ¿Tienes alguna anécdota con ellos que se te ocurra?

A.A.: Pues ahora no. Tendría que pensarlo.

G.S.: ¿Existe el maridaje o la armonía perfecta?

A.A.: No. Yo creo que lo perfecto no existe porque no somos todos iguales. Hay personas que son mucho más sensibles a la acidez, otras más al salado, otras personas digieren mal la grasa. Y además todo eso depende de tu estado de ánimo del día, de tu estado físico, si estás un poquito enfermo o si te encuentras indispuesta. Y tú evolucionas también como catador o comensal, no eres siempre igual, yo creo que se necesitan cosas diferentes. Ahora sí que hay unas reglas generales para el maridaje, como el ácido con graso y ese tipo de cosas.

G.S.: Yo creo que al final eso es muy subjetivo ¿verdad?

A.A.: Sí, que tú haces tu propia armonización conforme a tus gustos o cualidades…

G.S.: Yo siempre le digo a la gente que experimente. Hicimos una cata-maridaje con Custodio López Zamarra y con el Chef Íñigo Lavado, e íbamos jugando con las armonizaciones y con las diferentes tapas. ¿Te gusta la cocina española?

A.A.: ¡Me encanta! La adoro.

G.S.: ¿Tu plato preferido?

A.A.:¡Umm! Es que tengo muchos jajaja…

G.S.: Pero seguro que alguno tienes

A.A.: Si tengo que decir uno el arroz, las paellas o los arroces. Es como reciente pero tengo que decir que últimamente me encantan.

18/7/16 Almudena Alberca, Bodegas Viña Mayor, Quintanilla de Onésimo, Ribera de Duero, Valladolid, España. Foto de James Sturcke | www.sturcke.org

G.S.: ¿Escuchas música cuando bebes?

A.A.: Si. Y en general mucho cuando cato.

G.S.: ¿Dirías que la música es importante en los restaurantes, que haya hilo musical?

A.A.: Sí, me gusta. Porque a mí me gusta mucho la experiencia de comer porque pienso que es un momento de disfrutar, de diversión, entonces para mí la diversión también está mezclada con música. A lo mejor hay algunos sitios donde está más alta o demasiado alta, porque es un sitio como más festivo. Pero me gusta mucho. Creo que es una experiencia mucho más completa, aunque no quiera escucharlo a veces lo oyes. Creo que la música genera además cierta intimidad.

G.S.: A mí eso me encanta. ¿Qué vino te gusta elaborar más y por qué? ¿Blancos, tintos, todos?

A.A.: Yo creo que lo que más me gusta son los vinos tintos de larga crianza, para envejecer. Es lo que más me gusta.

G.S.: Con capacidad de guarda. ¿Se chaptalizan los vinos?

A.A.: Desafortunadamente, estamos en la situación contraria

G.S.: ¿Hacia dónde van los vinos españoles? ¿Se experimenta? ¿Se evoluciona?

A.A.: Ambas. Se experimenta, se evoluciona y a veces también se anti-evoluciona ¿no? Tenemos este retorno a las zonas clásicas, a las variedades autóctonas.

G.S.: ¿No eres partidaria mucho de los vinos naturales, la biodinámica, ecológicos…? ¿Qué opinas?

A.A.: Yo soy de la mínima intervención siempre y cuando la calidad del vino no se vea afectada.

G.S.: Me parece muy buena respuesta. ¿Cuál es tu añada predilecta?

A.A.: De momento sigue siendo la 2.005.

G.S.: ¿Cuál es tu vino preferido de España?

A.A.: ¡Uyyy! Tengo que decir que los míos, los que yo hago jajajaja…

G.S.: Y de los que haces ¿cuál?

A.A.: De los que yo hago, de mis favoritos me encantan el Secreto y Caserío de Dueñas.

G.S.: ¿Y del mundo?

A.A.: ¡Uyyy! Del mundo, ya sabes que tengo esta crisis que no puedo elegir uno. Es que me encantan, no puedo elegir uno.

G.S.: ¿Por qué?

A.A.: No puedo elegir uno pero porque yo no soy todos los días igual.

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G.S.: ¿Pero de qué países? ¿O qué tendencia?

A.A.: Es que he catado tantos de todas partes del mundo, que no puedo elegir uno. Ni siquiera querría vivir con uno sólo. Si  me dicen vete a una isla desierta a vivir con una botella de vino, tendría que elegir un champagne. Sí, me llevaría un champagne porque es un vino que nunca me canso de beber. Pero un día me apetece un Riesling con algo, otro día me apetece un Barolo, otro día me encantan los vinos de la Borgoña ¿no? Los blancos de la Borgoña, yo creo que no hay nada mejor en este mundo. Pero no querría beber sólo blancos de la Borgoña, porque creo que disfruto tanto de todos los vinos por el mero hecho de poderlos cambiar, variar, experimentar con unos y con otros.

G.S.: ¿Conociste a Gerard Basset? El que dicen que era uno de los sumilleres más laureados.

A.A.: No, no le conocí. También era Master of Wine, una pena. No le conocí.

G.S.: Esta es una definición que ha hecho Pitu Roca del sumiller: “Un sumiller es un puente entre quien hace el vino y quien lo recibe. Esa parte de conexión que tiene que ver con experiencia, con conocimiento, dedicación y pasión. Y con el respeto de una cierta ética a la hora de acompañar. Importa lo que dices, cómo lo dices y por qué lo dices. El sumiller debe gestionar la vanidad, sobre todo la suya. Respetar a quién hay detrás del vino y a quién hay delante del vino, con la copa a punto. Hablo de medida de discreción, de interpretación de momentos y de cómo los contextos condicionan. ¿Hay demasiada vanidad en el mundo de los sumilleres? ¿Qué opinas sobre lo que dice Pitu?

A.A.: Bueno, Pitu lo dice y la verdad es que no es nada vanidoso. Yo no le conozco, pero obviamente, y me considero fan de él porque le he visto en reportajes. Me encantaría saludarle y conocerle porque me gusta mucho su acercamiento. Voy a decir que no sólo en los sumilleres, creo que en, algunos casos, hay mucha vanidad en muchas personas del sector. No sólo sumilleres, también hay enólogos muy vanidosos, también hay vendedores muy vanidosos, hay periodistas muy vanidosos. Y yo creo que al final deberíamos plantar un poco más los pies en el suelo y pensar que realmente, aunque hacemos una gran labor, mantenemos zonas rurales en pie, tiene un punto artístico que es maravilloso, elaboramos muchos vinos para que la gente disfrute, pero no hay que olvidar que no estamos yendo al espacio, no estamos encontrando la vacuna del cáncer. Es un vino. Aparece y desaparece. En algunos casos algunos tienen la capacidad de envejecer 40 o 50 años. Transciende a nuestras vidas por nuestra pasión, porque es muy importante para nosotros por nuestra pasión, pero no es tan transcendental como para tener esa vanidad y ese ego.

G.S.: Ni que fuera lo único, efectivamente. Y si Almudena Alberca fuera un vino ¿Qué vino sería?

A.A.: …. ¡Espumoso! Es fácil, divertido, complejo, chispeante, tiene muchas cosas…

G.S.: ¿Consideras que tiene que haber emotividad en el vino, teniendo una parte tan técnica?

A.A.: Yo creo que el mundo del vino es muy emocional ¿no? Y es que lo vivimos así. En algunos casos me dicen que sólo soy capaz de expresarme emocionalmente con el vino, porque está tan dentro de mi vida que a veces puedo describir mejor las características de un vino que mis propios sentimientos. O mis sentimientos emocionales acerca del vino los puedo expresar mejor que los sentimientos personales. Pero sí que es muy emocional ¿no? Yo lo doy por hecho. Quizá no me lo hayan preguntado mucho pero doy por hecho que es emocional. A lo mejor por lo que menos se me ha preguntado es por mi trayectoria, o a veces por la parte laboral, por qué yo he llegado hasta aquí, se ha obviado en algún momento más.

G.S.: Y ¿Por qué has llegado hasta aquí?

A.A.: Yo creo que he llegado por constancia. Sí, porque en un momento encontré una pasión que me ha llevado, que es hacer vino, la elaboración del vino, la comunicación, etc. Y yo creo que por mucha constancia y por sacrificio. Hay mucho sacrificio detrás, que a mí incluso ahora se me olvida. También en todos los trabajos que he tenido he trabajado muy duro, han sido proyectos muy exigentes, yo también soy exigente y he estado ahí. Y es verdad que he tenido gente que me ha ayudado pero al final nadie te regala nada. Tú tienes que trabajártelo. Y esa parte de esfuerzo, de sacrificio, de lucha, a veces te deja un poco nublada, pero no me siento frustrada para nada, porque yo se que lo he hecho y la gente que me conoce también. No estaría aquí si eso no hubiera sucedido. No puedes llegar hasta este punto si no realizas todo ese desarrollo todo ese trabajo.

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G.S.: ¿Te ha venido a nivel familiar, como por ejemplo Nadal, que es constancia, trabajo, esfuerzo y compromiso personal? ¿Te viene porque tu familia te ha inculcado esta disciplina, o te viene porque te consideras una persona perfeccionista que te gusta hacer las cosas bien?

A.A.: A lo mejor no es tan familiar, pero yo creo que es por mis raíces zamoranas. Los zamoranos somos de mucho sacrificio, de mucho trabajo, de mucha entrega, como muy resilentes ¿no?

G.S.: Sí, el castellano en general.

A.A.: Sí. Yo creo que esa personalidad castellana ha hecho que haya ido pasando todas las etapas duras y decir “puedo hacerlo, puedo hacerlo” Por cabezonería, por obstinación, por algo que tú quieres, que es. De dónde vienen mis padres. La generación de ellos que ha sido de mucho trabajo, mucho esfuerzo y sacrificio, pues a final ellos te enseñan eso también.

Y sin más con una estupenda sonrisa terminamos la entrevista a esta gran mujer.

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