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El sector vinícola en tiempos del coronavirus

Texto y fotos: José Antonio Rupérez Caño. Presidente del Centro Riojano de Madrid.

Al igual que en muchas otras áreas, la crisis del coronavirus está afectando enormemente a los intereses del sector vinícola en general

Viñedo en primavera en Haro (La Rioja)

«Nos encontramos en un mundo interconectado donde unos ámbitos se nutren de otros. Así, la pandemia originada por el covid-19 ha supuesto un golpe sin precedentes para este sector del vino. El motivo es el cierre total del canal Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías). Esto supone un problema porque es la principal fuente de comercialización para la mayoría de las bodegas a nivel nacional.

Restaurantes en Madrid cerrados por la pandemia del coronavirus.

Como riojano y por la gran potencia vinícola que supone La Rioja, gracias a los vinos elaborados bajo la denominación de origen más antigua de España, estoy siguiendo muy de cerca esta inaudita recesión. Este sector supone aproximadamente el 20% del PIB de la Comunidad Autónoma. Esto hace entrever que, inevitablemente, dejará seriamente dañada la economía de la región. Y este mismo concepto, lo podemos hacer extensible y extrapolar al resto de denominaciones que existen en España.

Sala de Barricas en bodega de Haro (La Rioja)

La audacia se hace elemento esencial en estos tiempos para conseguir minimizar al máximo los efectos derivados de la crisis. Por norma general, la facturación de las bodegas se ha visto reducida de manera significativa. En detrimento de ello, han aumentado las ventas en los supermercados y en el sector de la venta online, debido al mayor consumo de vino en los hogares españoles. No obstante, ambas juntas no consiguen equiparar las grandes pérdidas ocasionadas por el cierre de la hostelería durante el estado de alarma.

De esta forma, la reacción por parte de las bodegas no se ha hecho esperar. Han tenido que idear y poner en marcha distintas estrategias empresariales para contrarrestar tales efectos. Muchas de estas bodegas dependen para sus elaboraciones de la uva que les proveen viticultores externos a las mismas. Estos ya han manifestado que durante este año van a limitar su compra al máximo. O quizás, simplemente, no adquirirán su más preciado producto que con tanto esmero cultivan.

Ante estas circunstancias, se ve casi obligatorio el intensificar algunas de las tareas que con normalidad se realizan en el campo durante todo el proceso de cultivo de la vid. El propósito es limitar al máximo la producción de uva. Una de ellas es la poda en verde o espergurado de la viña. Esta labor  es primordial porque permite la selección de los racimos que a posteriori permanecerán en la cepa. Este año se tendrá que llevar a cabo con mayor insistencia si cabe. La idea es que la adopción de ésta y otras medidas agrícolas nos lleven a conseguir una disminución en la cosecha final, que redundarán a su vez, en un aumento de la calidad de la uva.

Viñedo en Haro (La Rioja)

Las fórmulas para la promoción de la venta de vino también están cambiando, evolucionando y adaptándose al nuevo escenario de juego. Las bodegas tienen ahora, más que nunca, como target principal al consumidor final que se encuentra en sus casas, conectado día y noche a las redes sociales a través de sus móviles. Esto ha originado con mucho tino, que un gran número de ellas hayan optado por llevar a cabo una mayor promoción a través de descuentos por pedidos, haciéndolos llegar de manera gratuita a los domicilios. Asimismo, consiguen que ese cliente real o potencial se involucre en el conocimiento de las características organolépticas de los vinos que elaboran mediante la participación en catas virtuales ofrecidas y organizadas en redes como Instagram y Facebook. Sin lugar a dudas estamos ante una gran estrategia de fidelización para los tiempos que corren, ante la imposibilidad de poder llevar a cabo visitas presenciales en bodegas, viñedos o la realización de las clásicas catas promocionales en bares y restaurantes.

Brindis Centro Riojano de Madrid Cata de vinos azerbaiyanos vs riojanos.

Este panorama nos hace ver que el sector del vino en España se está acomodando y transformando su modus operandi ante el emergente horizonte cambiante generado por la pandemia. Un sector dinámico, vivo, con muchos fieles seguidores, que salva los impedimentos que se originan levantándose una y otra vez. Escollos son: esta epidemia ocasionada por el coronavirus y la imposición en Octubre del año pasado por parte del gobierno americano de Trump de aranceles a ciertos productos europeos, entre los que se encontraban los vinos españoles. Este conglomerado de factores hace que el sector vinícola no baje la guardia. Se mantiene expectante, y estoy seguro que saldrá fuerte y vigoroso. Es como un vino joven, sano, de sabor positivo y con vitalidad, que demuestra en todo momento el esfuerzo de integración de la fruta que lo compone. Bajo estas premisas y ante las adversidades, España seguirá siendo ese referente mundial que siempre ha sido. Referente por la calidad de sus vinos y uno de los máximos productores a nivel internacional. Sin duda hay que destacar y agradecer el enorme esfuerzo que los empresarios del sector efectúan para alcanzarlo.«

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