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El terroir del Ribeiro

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Ana Belén Toribio.

El viticultor es la gran figura en el territorio de la D.O. Ribeiro

Terroir no es solo terreno o terruño es la suma del clima, microclima, suelo, variedad de uva y disposición del viñedo. Esto justamente lo que os voy a contar… el terroir del Ribeiro.

Actualmente, en la D.O. Ribeiro están registrados unos 109 productores. Adegas (bodegas) y colleiteiros (productores que únicamente procesan uva propia, procedente de terrenos que trabajen ellos – sean o no de su titularidad- y que elaboren menos de 60.000 litros) representan la estructura productiva de esta denominación. Paisaje, paisanaje, historia, viñedos, leyendas…

En todo el territorio se respira la cultura del vino y todo gira entorno a él. Aún hoy, el vino sigue siendo el principal motor económico de la comarca y caminando por cualquier parte de su territorio lo vamos a poder sentir. Fiel reflejo de la importancia que tuvo y que tiene es que la D.O. Ribeiro es la más antigua de Galicia y una de las más antiguas de España.

Una comarca a 45 km. del océano Atlántico, la tierra de O Ribeiro ha sido favorecida por unas condiciones excepcionales para la viticultura. Un paraíso para las cepas que crecen en una extensión aproximada de 1.500 hectáreas de viñedo y una producción media de 14 millones de kilos de uva. Ribeiro es una denominación de origen caracterizada por su gran parcelación y diversificación. Un patrimonio vitivinícola que representa la esencia gallega por su paisaje, territorio y factor humano.

Entorno

La Denominación de Origen Ribeiro, o vino de Ribeiro, que significa «ribera del río» en gallego, es una de las cinco denominaciones de origen de vinos existentes en Galicia y – como ya he dicho – la más antigua. La zona de producción está situada en la parte meridional de Galicia, en el borde noroccidental de la provincia de Orense. Justo en las confluencias de los valles formados por los ríos Miño, Avia, Arnoia y Barbantiño. Bañada por el río Miño y marcada por los valles que sus afluentes Avia y Arnoia trazan hasta su desembocadura.  La Comarca do Ribeiro se sitúa en los límites más occidentales la provincia de Orense, confinando ya con las tierras pontevedresas de A Paradanta.

Existen importantes desequilibrios dentro del territorio de Galicia en términos de desarrollo económico. La atracción se centra en las zonas costeras, mientras que el interior busca alternativas para aliviar estos desequilibrios. Gran parte de las áreas rurales, especialmente en el interior, están experimentando problemas significativos de disminución y envejecimiento de la población, con poca capacidad industrial. Esta situación obliga a diseñar estrategias de desarrollo local integradas y coordinadas que generen procesos de revitalización.

Esta es la causa de la creación de la Ruta del Vino de Ribeiro. La cooperación público-privada, inter e intrasectorial para desarrollar el territorio de forma integrada y sostenible. Desde los recursos endógenos, respetando la capacidad de carga del medio ambiente para diseñar una estrategia turística innovadora y de calidad.

Por eso, en el año 2007 se funda la Asociación de la Ruta del Vino de Ribeiro que reúne a 9 municipios de la Denominación de Origen Ribeiro, el Consejo Regulador de la D.O. P Ribeiro, y 45 empresas privadas distribuidas entre alojamientos, restaurantes y servicios de ocio relacionados con la enología. También entidades públicas como las Oficinas de Turismo de Ourense y Ribadavia y el Museo del Vino de Galicia y el Museo Etnológico de Ribadavia.

Creada para regular y promover las Rutas del Vino Ribeiro. Estimular la realización de actividades económicas, recreativas, folclóricas, culturales, formativas, etc., que contribuyan a la promoción de las Rutas del Vino, así como a los municipios, bodegas, establecimientos y organismos asociados. Asegurar el mantenimiento de los niveles de calidad de la ruta y de los establecimientos y productos incorporados en ella y promover la D.O del Ribeiro. Generar las normas de autorregulación y todos los instrumentos legales y comerciales que favorezcan la imagen del turismo vitivinícola en el territorio del ámbito de actuación, su defensa frente a terceros y la promoción interna y externa de los mismos.

La D.O. Ribeiro se extiende a lo largo de 1.500 hectáreas que abarcan los ayuntamientos de Ribadavia, Arnoia, Castrelo de Miño, Carballeda de Avia, Leiro, Cenlle, Beade, Punxín y Cortegada pero también varias parroquias del ayuntamiento de O Carballiño, de Boborás; de Ourense, Toén y San Amaro. Pero… la comarca vitivinícola no se ajusta a las fronteras administrativas que fija la división comarcal de la Xunta de Galicia para el territorio de la D.O y de la Ruta del Vino del Ribeiro. El geodestino Ribeiro Carballiño, que también se ocupa de la promoción turística del territorio, agrupa un territorio mayor cuyo corazón podríamos situar en Ribadavia y los terrenos situados en las riberas de los ríos Miño y Avia, responsables de generar un microclima propicio para el cultivo de la vid pero también perfecto para hacernos disfrutar de la magia de este territorio.

Así, una de las grandes fortalezas del enoturismo del Ribeiro es la existencia de la Ruta del Vino como una entidad de gestión en la que se integran agentes que representan tanto la estructura institucional como las bodegas o empresas de hospitalidad en el territorio. Esta entidad tiene como función principal ocuparse de la planificación, el diseño y la gestión del producto de enoturismo.

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Clima

Un factor importante, determinante, para que se implantara desde hace tantos siglos y con tal intensidad el cultivo de la vid en la Denominación de Origen Ribeiro es el peculiar clima del entorno, que permite la obtención de uva para la producción de vino de alta calidad sin necesidad de sofisticadas tecnologías enológicas.

El paisaje y la singularidad de este territorio se definen por ser una zona de transición de Galicia de carácter mediterráneo suavizado por la influencia atlántica debida a la escasa distancia del océano. De hecho, esta distancia debería suponer un mayor carácter atlántico del entorno, pero la orografía de los bordes montañosos aíslan esta comarca de la influencia marítima atlántica. Este microclima lo que determina es su menor pluviosidad generando así una viticultura en donde la maduración alcohólica se desarrolla paralela a la maduración fenólica. Este hecho hace que se conserve un equilibrado frescor propiciado por la acidez natural y con un dominio del tartárico sobre el málico.

El carácter ligeramente continental, en conjunción con las corrientes de aire dominantes, provocan una importante diferencia térmica entre el día y la noche, lo que favorece la lenta maduración respetando el componente aromático y frescor natural. En Ribeiro se distinguen tres subzonas generadas por sus tres ríos principales: el Ribeiro do Miño, el Ribeiro do Avia y A Arnoia. Un entorno natural formado por laderas, bancales y terrazas, excelentes para la producción de vinos de calidad basados en la viticultura. Todo ello favorecido por un microclima muy peculiar, ventilado y con buena exposición para la maduración de las variedades autóctonas del Ribeiro.

El clima es templado y húmedo, con temperaturas medias de 14,5 grados centígrados y una pluviometría media anual de 950 mm. 1.915 horas de insolación repartidas entre el 40% en el período de julio-agosto y un mínimo del 8% en el período diciembre-enero. 

Suelo

Otro factor también importante son los suelos y orografía que dominan el entorno de la D.O. Ribeiro, que en muchos casos además de ser propicios casi obligan al cultivo del viñedo debido a su carácter agreste. Las corrientes fluviales discurren encajadas aprovechando un sistema de fallas del que afloran en muchos casos aguas termales. Con la erosión y el progresivo encajonamiento de los cauces se producen una serie de escalones y terrazas que van descendiendo de los 1.000 metros de la montaña a los 100 metros de los valles configurando un paisaje de auténtica viticultura heroica.

El Ribeiro es una zona de intenso cultivo del viñedo desde muy antiguo. Desde la recuperación de la agricultura por los monjes benedictinos hacia el final del primer milenio hasta la actualidad. Las características de los suelos cultivados difieren notablemente de los suelos naturales, ya que el hombre viene cultivándolos a lo largo de generaciones. El viticultor interviene en los suelos formando bancales (socalcos) para interrumpir las pendientes formando terrazas artificiales sostenidas por muretes de contención.  Éstos facilitan el laboreo aprovechando las laderas y la insolación. Característico del Ribeiro es  también el “sábrego”, granito descompuesto, muy abundante en la zona.

El minifundismo, la compleja orografía y el uso de técnicas tradicionales en los trabajos del viñedo son las señas de identidad de este territorio.

Los suelos de cultivo disponen de una profundidad media efectiva que oscila entre 70 y 100 cm. Su elevados  contenidos en arena, sobre todo en el horizonte superficial, contrastan con el escaso contenido en arcilla, por debajo del 20%. Normalmente son suelos de reacción ácida, pobres en materia orgánica y con un contenido en calcio que tiende a ser bajo. Se caracterizan por estar englobados en tres tipos principales: la mayoría de ellos se desarrollan a partir de materiales graníticos, con texturas franco-arenosas y en menor medida areno-francosas, y en menor proporción, encontramos los que lo hacen a partir de materiales metamórficos de esquistos y los desarrollados a partir de materiales sedimentarios con texturas más francas.

Su carácter arenoso es un factor importante por minimizar la capacidad de campo ya que si bien la integral pluviométrica en la D.O. Ribeiro es relativamente alta, ésta se minimiza significativamente desde la floración hasta la maduración, lo que propicia cierto estrés hídrico que favorece significativamente la calidad final de la uva. Normalmente, son suelos de reacción ácida, pobres en materia orgánica porque en ellos el viñedo suele sucederse a sí mismo desde hace muchas generaciones, muy desaturados, con un contenido en calcio que tiende a ser bajo.

Los Vinos

Los vinos de esta denominación responden a una serie de combinaciones de exquisitos aromas afrutados y florales, que casi siempre resultan sorprendentes al elaborarse con variedades autóctonas tradicionales (Treixadura, Torrontés, Loureira, Caíño tinto, Brancellao, Sousón) y poseen una acusada personalidad que los convierte en incomparables. Los vinos blancos de Ribeiro son  armónicos, frescos, aromáticos y de buena persistencia, que evolucionan muy bien en la botella. Los vinos tintos de Ribeiro son de color rojizo morado y compensados de acidez, de buena carga tánica, carnosos, estructurados y con un punto de acidez que potencia su frescor y equilibrio.

Cuando bebas un Ribeiro, no sólo estarás consumiendo un producto de calidad, sino que estarás degustando siglos de historia y tradiciones. El fruto de un paisaje y un territorio modelado a través de los siglos.

 

 

 

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