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La Fundación Otazu recibe el Premio «A»

Al coleccionismo de la Fundación Arco en su XXIV Edición

«La Fundación Otazu ha sido galardonada con el Premio ‘A’ de coleccionismo otorgado por la Fundación ARCO en su vigésimo cuarta edición. La Fundación tiene como objetivo gestionar y dirigir un amplio programa alrededor de su colección de arte contemporáneo y del centro de arte de Bodega Otazu en Navarra. Además, su propósito más importante es unir arte, vino, naturaleza e historia con la premisa de la creación artística como herramienta de reflexión, innovación, concienciación y mejora social. El arte siempre ha tenido un protagonismo especial en la vida de Guillermo Penso, presidente de la Fundación Otazu. Las visitas a exposiciones y a galerías con sus padres comenzaron a estar presentes en su vida cuando era muy niño. “Ese amor que ellos sentían y siguen sintiendo por el arte es muy contagioso”, recuerda Penso.

La pasión de Penso por este fenómeno, que él define como “una ventana a una sociedad, a una cultura y la relación con su tiempo” se materializó en forma de proyecto en 2016, año en el que nació la Fundación Otazu. Esta entidad centra su actividad en el apoyo a artistas nacionales e internacionales tanto consolidados como jóvenes, comisarios y educadores de arte con actividades que van desde el desarrollo y resguardo de su colección, a programas educativos y de becas o la creación de una bienal internacional de escultura monumental contemporánea. Para la Fundación Otazu “una colección de arte es una sucesión de capas de memoria. Y como en el Principio de Incertidumbre de Heisenberg la mirada del espectador la cambia constantemente. Nadie contempla la misma obra de arte de idéntica manera. Sus vivencias, sus gustos, su criterio, la transforman para siempre”. La Colección de arte de la Fundación Otazu es el retrato de varios tiempos. Una sucesión de estratos. Sus más de 700 piezas construyen una narrativa propia que sucede en el pasado, el presente y el futuro.

En el inicio de la Colección están, sobre todo, algunos de los artistas españoles que dieron forma a la creación plástica del país durante los años sesenta y setenta (Millares, Guerrero, Tàpies, Elena Asins). A esto se añaden las nuevas capas que traen las telas abstractas de Heimo Zobernig, Thomas Scheibitz, Callum Innes, Bernard Frieze, Rashid Johnson, Juan Uslé o Philipe Decrauzat. La Colección entra en la primera década de este siglo con algunos de los artistas que la están construyendo. Ahí convive la preocupación social de Carlos Garaicoa e Isaac Julien, la búsqueda formal de Wolfgang Tillmans o Emmanuel Van Der Auwera, los trampantojos conceptuales de Ignasi Aballí o la persecución de los límites de la imagen de Thomas Ruff.

Pero la capa más reciente de memoria quizá sea la más profunda. Artistas, principalmente jóvenes e iberoamericanos, que trabajan en los territorios fronterizos de las propuestas conceptuales y la actividad política. Daniela Libertad, Héctor Zamora, Ximena Labra, Lucas Simoes, Arturo Hernández Alcázar, Bruno Kurru, Nicolás Robbio, Fabio Morais, Ignacio Gatica, Nazareno, Gabriel de la Mora, Marilá Dardot o Asier Mendizabal. Nombres. En la Colección de la Fundación Otazu se citan constantemente porque son ellos, los artistas, y su mirada del mundo, los relevantes. Juntos han hallado un modelo distinto para armar una historia. En el caso de Otazu está muy ligada a su actividad principal: una bodega, situada en Pamplona (España), que produce vinos de enorme calidad y que trata de borrar límites. “La Fundación Otazu nace con la vocación de crear contenidos y actividades que vinculen el arte y la industria de tal forma que se produzca una síntesis donde desaparezca esa distinción de partida”, resume Guillermo Penso, presidente de la Fundación y director general de Bodega Otazu.

“El arte y el vino son manifestaciones de la cultura y un homenaje a la creatividad humana”, responde Guillermo Penso cuando se le pregunta por la que es, a día de hoy, una parte muy importante de su trabajo: la búsqueda incesante de vínculos entre el arte y el vino. “El proceso y la lógica interna de ambas disciplinas es la misma”, explica el director general de la Bodega Otazu: “Se parte de una idea en cuyo proceso de ejecución se dan una serie de imponderables, ya sea el clima o el tener que encontrar el material adecuado para realizar una obra. Hay que dar con la solución para materializar esa idea en un elemento que genere sorpresa y asombro”. Un ejemplo de esta fusión entre arte y vino es Vitral de Otazu, la alianza entre Bodega Otazu y el artista venezolano Carlos Cruz Díez. Una unión a la que Penso define como un proyecto ambicioso cuya pieza final verá la luz en 2042.

No obstante, lo que ha situado a Guillermo Penso en el epicentro artístico es la Fundación Otazu. Este proyecto, una “evolución natural de la Bodega Otazu y de su compromiso con el arte y la cultura”, nació hace cuatro años. En ese momento, Penso se dio cuenta de que era necesario impulsar un paraguas que agrupara y estructurara todos los proyectos de Bodega Otazu. Surgió así una institución que también tiene como objetivo fomentar la creación de espacios de encuentro entre diferentes disciplinas. En el presente, la Fundación Otazu se centra en diseñar y ejecutar los proyectos que relacionan industria y arte. Además, Penso se ocupa de la relación con los artistas y de la dirección curatorial de la colección de la Fundación Otazu.

Sofía Mariscal, directora general de la Fundación Otazu, lo narró con claridad en la presentación al público por primera vez de parte de los fondos de la Colección en la exposición Pre (-) Textos, que viajó a Pamplona y París. “Esta muestra habla de los sueños, de las ideas que surgen de esos sueños, de las cosas que surgen de esas ideas, de los nombres que le ponemos a las cosas, de las palabras que nacen para nombrar lo que no tenía nombre, de lo que no se puede decir con palabras, de las palabras que juntas se vuelven poemas y de los poemas que se vuelven libros”. En definitiva, la Colección de la Fundación Otazu habla de la vida.

El 22 de febrero se celebra el Art Weekend 4

La Fundación Otazu celebra el próximo 22 de febrero una nueva edición de esta gran cita en la que se fusionan arte y vino. Ésta, que forma parte del programa internacional de ARCOmadrid, sitúa la creación contemporánea como epicentro y contará con invitados procedentes de todo el mundo. Como novedad, se inaugurará la colección curada anual con obras seleccionadas por Miguel López-Remiro. Este profesional del mundo de los museos y de la dirección artística, ha ejercido de subdirector del Museo Guggenheim Bilbao y director fundador del Museo Universidad de Navarra. También es licenciado en Economía y Doctor en Estética y Teoría del arte con una tesis sobre la Estética en Rothko. Uno de los grandes acontecimientos de este ArtWeekend4 es la entrega del Premio de la Bienal de Escultura Monumental 2019. Después de dos años, vuelve este galardón, que en esta ocasión ha recaído en el artista visual alemán Hans-Peter Feldmann.  La obra ganadora de Hans se presentará en primicia durante esta gran cita de Fundación Otazu y va en sintonía con todo su trabajo. Hans-Peter Feldmann usa la colección de imágenes del tipo que sea, su ordenamiento alusivo, y la presentación de determinada representación (fotográfica, artística o suma de objetos privados) como medios expresivos.«

Bodega Otazu
Señorío de Otazu, s/n
31174 Etxauri (Navarra) T. 948 329 200

www.otazu.com

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